La semana pasada se cerró el plazo de votación para el Salón de la Fama del Rock and Roll, y seguramente gran parte de los 1200 miembros de la industria musical apuraron hasta el último segundo para tomar una decisión. Este año, la lista de 17 candidatos es apabullante y brutalmente diversa. Solo siete lograrán entrar, lo que complica bastante las cosas si tenemos en cuenta que diez de ellos están nominados por primera vez. Hablamos de una mezcla que abarca divas del pop y el R&B de la talla de Mariah Carey, Lauryn Hill, Pink, Sade y Shakira, junto a leyendas de los inicios de la MTV como Phil Collins, Billy Idol, INXS, Joy Division/New Order y New Edition. También hay hueco para figuras del rock de los noventa como Jeff Buckley, The Black Crowes, Melissa Etheridge y Oasis, veteranos largamente ignorados por la institución como Iron Maiden y Luther Vandross, e incluso una gigantesca dinastía del hip-hop cuya obra podría llenar un museo entero: Wu-Tang Clan.
A la tercera va la vencida
Para Mariah Carey, una de las indiscutibles reinas del entretenimiento, esta es su tercera nominación consecutiva. Resulta bastante chocante que aún no haya recibido la esperada llamada si repasamos sus méritos. Tiene en su haber 19 números uno en la lista Billboard, una marca astronómica que solo superan los Beatles. Su clásico incombustible “All I Want for Christmas Is You” se mantiene como la canción navideña más vendida de la historia según la RIAA. Además, la crítica la considera una de las mejores vocalistas femeninas de todos los tiempos. La revista Rolling Stone la situó en el quinto lugar de su lista de los 200 mejores cantantes, rozando el podio justo por detrás de leyendas consagradas como Aretha Franklin, Whitney Houston, Sam Cooke y Billie Holiday. Por si esto fuera poco, en 2020 entró directamente al Salón de la Fama de los Compositores por ser coautora de todos esos sencillos que llegaron a lo más alto.
El hecho de que sigan incluyéndola en las papeletas sugiere que las votaciones estuvieron muy ajustadas tanto en 2024 como en 2025. Quizás no logró entrar en su primera nominación, algo que sí consiguió de forma notable su compañera Whitney Houston, debido a ciertos prejuicios persistentes. Da la sensación de que a lo largo de los años se la ha penalizado por ser demasiado fabulosa, demasiado pop o simplemente por pecar de ser excesiva y comportarse como una diva. A estas alturas, su talento y su enorme influencia son sencillamente innegables. La reciente gala benéfica en la que fue nombrada Persona del Año por MusiCares, donde el siempre querido Dave Grohl apareció por sorpresa para versionar dos de sus temas menos comerciales, le ha dado un buen empujón de imagen y ha mejorado bastante sus posibilidades para esta edición.
Los duros inicios y la falta de libertad
Mimi lleva décadas arrasando en la industria musical y sabe perfectamente el inmenso valor del trabajo duro para labrarse una carrera. Es un mensaje que intenta transmitir a menudo a los talentos emergentes. En una sincera entrevista con la revista Cosmopolitan, lo dejó muy claro al afirmar que los jóvenes no tienen ni idea de todo lo que tuvo que soportar cuando era una niña para conseguir, a los 18 años, su primer contrato discográfico. Eran otros tiempos, mucho antes de que cualquiera pudiera subir un vídeo cantando a YouTube para hacerse famoso. La artista también lanzó un dardo sobre la falta de autenticidad en el panorama actual. Confesó que muchos artistas presumen de componer sus temas cuando en realidad no lo hacen, aclarando que no pretendía ofender a nadie, sino relatar lo que ella misma ha presenciado.
Ese escabroso camino hacia el estrellato incluyó un primer y tormentoso matrimonio con el ejecutivo discográfico Tommy Mottola. Al reflexionar sobre aquella época y sobre su actual preferencia por salir con hombres más jóvenes, la intérprete de Vision of Love reconoce que no fue algo premeditado. Su relación con Mottola, que terminó en divorcio tras ocho años de convivencia, la marcó de forma profunda. Llegó a definirse a sí misma en aquel periodo como una especie de niña novia. Existía un esfuerzo constante y calculado por parte de su entorno para mantenerla como la típica chica estadounidense perfecta, bajo un control totalmente asfixiante. Para ella, en aquellos años, no existía la libertad como ser humano; vivir así era prácticamente lo mismo que estar prisionera.
Las riendas de su propia vida
Hoy en día, el panorama es radicalmente distinto y la cantante saborea su histórico éxito bajo sus propios términos. La acompañan en el día a día sus gemelos, Monroe y Moroccan, fruto de su relación con su exmarido Nick Cannon. A nivel sentimental, cuenta con el apoyo incondicional de su actual pareja, el exbailarín Bryan Tanaka. Él se mantiene a su lado en esta etapa de madurez donde Carey, lejos de las imposiciones del pasado, lidera su imperio con total libertad.