La industria musical surcoreana vuelve a demostrar su capacidad de convocatoria con el anuncio realizado este martes por SM Entertainment. La veterana formación EXO abrirá una tienda efímera —conocida popularmente como pop-up store— en Seúl para celebrar el lanzamiento de su octavo álbum de estudio, Reverxe the World. Se trata de una noticia muy esperada, dado que este LP, programado para ver la luz el próximo 19 de enero, supone el primer trabajo nuevo del grupo en aproximadamente dos años y medio.
Los seguidores que se acerquen al espacio entre el 20 y el 27 de enero podrán sumergirse en una narrativa inspirada en los propios integrantes de la banda, imbuyéndose de una atmósfera de superpoderes a través de una recreación física de la historia del álbum. Además de la exhibición de atrezzo original del vídeo musical del tema principal, Crown, los asistentes tendrán la oportunidad de crear tarjetas fotográficas personalizadas y pegatinas. Cabe recordar que el grupo ya adelantó un tema secundario del disco, Back It Up, el mes pasado durante los Melon Music Awards, calentando motores para este regreso.
El fenómeno global del K-pop
El despliegue mediático de EXO no es un hecho aislado, sino la confirmación del K-pop como uno de los géneros más escuchados del planeta. Seas o no fanático, es difícil escapar a su influencia. Aunque su nombre abrevia korean popular music, y a menudo se asocia con un fenómeno puramente moderno de ídolos juveniles y elaboradas rutinas de baile, sus orígenes se remontan a la década de 1990. Surgido en Corea del Sur, este estilo ha sabido beber de fuentes muy diversas como el rock, el rap o la electrónica, incorporando frecuentemente letras en inglés para facilitar su expansión internacional.
Las influencias urbanas y la cultura de masas
Precisamente, muchas de las raíces del pop coreano actual se encuentran en el rap o hip hop. Este estilo, nacido en el barrio del Bronx de Nueva York durante los años 70, se caracteriza por su ritmo sincopado y una lírica más recitada que cantada, a menudo con un tono provocador. Lo que comenzó como una expresión local afroamericana logró desbordar las fronteras estadounidenses en las décadas de 1980 y 1990, diversificándose en múltiples subgéneros y consolidándose como toda una cultura.
De forma paralela, el pop se ha mantenido como el género de mayor expansión, especialmente desde los años 2000. Sus inicios, cuando empezó a distinguirse del rock entre los años 50 y 60, marcaron una pauta clara: la búsqueda de la gran difusión. Con ritmos marcados y una mezcla de batería e instrumentos eléctricos, el pop siempre ha sido más abierto en cuanto a sus receptores, orientándose a una audiencia general en lugar de dirigirse a tribus urbanas específicas.
La evolución del sonido: del rock a la electrónica
Intentar condensar la historia del rock en una simple etiqueta es una tarea titánica, similar a querer meter el universo en una canica. Derivado de la mezcla de distintos estilos del folclore estadounidense a finales de los años 40, el género se diversificó rápidamente por todo Estados Unidos. Desde sus pioneros, que se dirigían a los jóvenes guitarra en mano, surgieron infinidad de variantes: rock clásico, folk, jazz rock, psicodélico o country rock, demostrando una versatilidad inagotable.
Por otro lado, la música electrónica ha seguido un camino similar en cuanto a la fragmentación de estilos bajo un mismo paraguas. Su desarrollo corre paralelo a la aparición de los primeros instrumentos electrónicos, como los sintetizadores, a finales de los 60. Países como Alemania, Francia, Japón y Estados Unidos fueron pioneros en distribuir estas canciones de ritmos robóticos que, tras consolidarse en los 70 y 80, hoy dominan las pistas de baile a través del techno, el house o el trance.
Raíces históricas y libertad creativa
Para entender el panorama actual es necesario mirar atrás. El country, por ejemplo, es el estilo musical más antiguo de Estados Unidos y actúa como antesala del rock. Nacido a principios de la década de 1920 con la llegada de inmigrantes, mezcla la balada inglesa, el blues, el góspel y melodías irlandesas de violín. Aún más atrás en el tiempo, entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, encontramos los orígenes de la música clásica actual. Formas como la sinfonía o la sonata, provenientes del Barroco, el Clasicismo o el Romanticismo, son la semilla de prácticamente todos los estilos que escuchamos hoy.
Finalmente, frente a los grandes sellos discográficos y las intenciones puramente comerciales, persiste la música independiente o indie. Más que un género sonoro, es una categoría que abarca producciones de pop, rock o cualquier otro estilo creadas con total libertad artística. Se perfila así como la alternativa para quienes, lejos de las presiones del mercado masivo, desean hacer música por pura vocación.